Título: Así se Premia A los Genocidas: La Historia del Alcalde de Providencia en la DINA Fecha: 02/02/2002
De: Editor Equipo Nizkor
Para: Mario Rojas, Director de Tlahui
Por Sergio Ramírez
Chile es, indudablemente, una ”copia feliz del Edén” para los autores
materiales e intelectuales de los crímenes de lesa humanidad del período
dictatorial. La participación de Cristián Labbé, alcalde de Providencia;
de Jaime Krauss, Edecán de la Cámara de Diputados, y de Juan Emilio
Cheyre, nuevo Comandante en Jefe del Ejército, son ejemplos concretos de
la impunidad reinante en el país.
Un escrito anexado en el proceso ”Tejas Verdes” detalla la declaración
del ex agente de la DINA Samuel Enrique Fuenzalida. En ella -realizada
en el marco del caso Chanfreau- dice que fue llamado al servicio militar
en marzo de 1973, "siendo destinado al Regimiento Reforzado Motorizado
número 15 de Calama. Allí me encontraba al momento de producirse el
Golpe de Estado cuando aproximadamente en diciembre de ese año el
comandante de la compañía, mayor Langer, indicó que debido a mis méritos
era asignado al Regimiento Número dos de Ingenieros de Tejas Verdes. "De
allí fuimos trasladados a las Rocas de Santo Domingo… En este lugar
tuvimos una visita del coronel Manuel Contreras… El nos preguntó si
conocíamos a qué veníamos… aclarándonos que la verdad era que a partir
de ese momento pasábamos a integrar la naciente DINA y debíamos estar
orgullosos de ello, ya que se debía a nuestros méritos personales". Y,
agrega: "La instrucción en este lugar duró un lapso relativamente corto…
Se nos enseñó educación física, combate cuerpo a cuerpo, guerrillas,
contrainteligencia, inteligencia, por parte de profesores dentro de los
cuales recuerdo a la funcionaria de Carabineros Ingrid Olderock, Miguel
Krassnoff, Cristián Labbé, Gerardo Ernesto Ulrich, Manuel Andrés Carevic
y otros".
INSTRUCTOR DE ASESINOS
El ahora alcalde de Providencia Cristián Labbé ha reconocido su
participación en la DINA entre 1973 y 1975. Ha declarado que "no es
ninguna novedad que yo haya sido el principal encargado de la seguridad
del general Augusto Pinochet y, justamente, esa función la tenía que
desempeñar un miembro de la DINA". Sin embargo, se ha negado hablar de
"cualquier otra misión" que como agente represor. Menos aún se ha
referido a su rol de profesor de muchos agentes que fueron los más
célebres y sanguinarios violadores a los DD.HH. En efecto, según el ex
agente Fuenzalida, cerca de 600 efectivos, entre ellos miembros de las
tres ramas de las FF.AA. además de Carabineros, fueron preparados en las
nuevas tácticas y técnicas y distribuidos en la Brigada de Inteligencia
Metropolitana (BIM) y la Brigada de Inteligencia Provincial (BIA).
Cristián Labbé, oficial en retiro, ex ministro secretario general de
Gobierno de la dictadura de Pinochet en 1989, agente de la DINA,
guardaespaldas del ex dictador, actual militante de la UDI y alcalde de
Providencia, fue uno de los primeros en exigir una "solución política" a
los juicios por violaciones a los DD.HH. Su inmoralidad y cinismo son
abismantes. Afirmó: "Ya van rectificando... Porque mientras más
continuemos mirando para atrás lo más seguro es que nos estrellemos". Y
agregó que la única solución pasa por un acuerdo político que ponga
punto final a todos los procesos por violaciones a los DD.HH.
Labbé tiene razones personales para impulsar la impunidad. El testimonio
del ex agente de la DINA citado indica que participó como instructor del
parte del contingente de asesinos y torturadores del nuevo organismo
represivo (DINA), que se congregó en Santo Domingo para recibir
entrenamiento de su formación criminal. Además, su paso por la DINA dejó
otra huella. Su nombre figura en cheques de la cuenta que ese organismo
tenía en el Banco de Crédito e Inversiones y que se pagaron en 1975 por
”servicios anexos”, documentos que fueron incautados por el juez Adolfo
Bañados cuando investigó el asesinato de Orlando Letelier. Los servicios
represivos prestados por Labbé son una incógnita hasta el presente. Y
continúa como ”honorable” alcalde.
KLAUSS DABA LAS ORDENES PARA FUSILAR
Desde Punta Peuco, Carlos Herrera Jiménez, uno de los condenados por el
asesinato de Juan Alegría Mundaca, confesó su participación en los
fusilamientos de Pisagua, donde recibía órdenes del hoy coronel Jaime
Krauss Rusque. La entrevista de la periodista Mónica González con
Herrera Jiménez tuvo lugar en el penal de Punta Peuco. En ella,
"Bocaccio" (su nombre de batalla) hace un relato de hechos, que
posteriormente repetiría ante los tribunales, develando retazos de las
actividades criminales de los organismos de la dictadura.
Las declaraciones Herrera Jiménez son directas. Al recordar a sus
primeras víctimas, Herrera afirma que Jaime Krauss, que fuera edecán de
la Cámara de Diputados, era su jefe directo en Pisagua, y que de él
recibía las órdenes para fusilar prisioneros. No recuerda a quién
asesinara. ”Llegaban las órdenes, ni siquiera por escrito. Nos daban una
lista de personas que uno tenía que sacar de la cárcel en la mañana,
porque los fusilamientos se hacían al despuntar el alba o al caer la
tarde, y allí se iniciaba todo un ritual que dirigía el coronel Ramón
Larraín, que falleció, y un juez de Iquique, movilizado como fiscal
militar: Mario Acuña Riquelme. Esos dos hombres tenían una personalidad
muy complicada, sobre todo Acuña, un tipo muy déspota. El daba una lista
de gente que estaba allí detenida, y decía: "Teniente, ¡todas estas
personas deben ser fusiladas!". Además, agrega: "los sacábamos de a uno,
a viva voz, y minutos después sonaban las descargas y ellos nunca más
volvían... Por eso todos los presos se enteraban y sabían quién iba a
ser fusilado y quién era la persona que los sacaba...."
Refiriéndose a su primer fusilamiento, declara: ”No me acuerdo de los
nombres, pero sí los hechos... Me acuerdo sí de un niño de apellido
Márquez... De él sí me acuerdo... ” (Se trata de Nelson Márquez, 29
años. Detenido y trasladado al Campamento de Prisioneros de Pisagua.
Según la Comisión Rettig, el 18.01.74, encontrándose con sus facultades
mentales perturbadas, intentó fugarse y fue ejecutado luego de ser
recapturado). ”Y si me va a preguntar si se les hacía Consejo de Guerra,
no lo sé. ¡Jamás se me ocurrió preguntar!… Recibía las órdenes de
Larraín, del fiscal Acuña, o de mi jefe directo en esa época, el capitán
Jaime Krauss, bajo cuyo mando estaban los dos pelotones de
fusilamientos, los que estaban a mi cargo y que integraban dos miembros
del Ejército, dos de la Armada, dos de Carabineros y dos de Gendarmería,
Otra era la unidad que los enterraba”.
Ante el desmentido de Jaime Krauss Rusque, la periodista Mónica González
respondió que cuando en 1998 recibió la primera parte del testimonio de
Herrera Jiménez, tomó contacto telefónico con Krauss, llamándolo a la
Cámara de Diputados, en Valparaíso. Fijaron lo detalles de un encuentro.
Este tuvo lugar el 18 de mayo, en el Palacio Ariztía, sede de la Cámara
en Santiago. La periodista procedió entonces a leerle la parte relativa
a los fusilamientos de Pisagua, sin mencionar la identidad del
denunciante. Krauss reconoció los hechos. Al finalizar, la periodista le
dijo que el testimonio de Herrera sería publicado y le solicitó su
versión para adjuntarla. Días más tarde lo llamó para pedirle el
testimonio que habían acordado incluir. Krauss respondió que había
hablado de la situación con su superior jerárquico y que éste le había
"ordenado" no entregar versión alguna sobre lo sucedido.
La Cámara de Diputados rechazó realizar una investigación sobre las
acusaciones de Herrera Jiménez, que vinculaban al edecán de esa
corporación, Jaime Krauss Rusque, hermano del diputado Enrique Krauss,
con los fusilamientos de Pisagua. Los jefes de bancada decidieron no
realizar ninguna investigación, por considerar que a Krauss sólo lo
vincula con los hechos una entrevista realizada por alguien que está
cumpliendo condena.
CHEYRE DESCERRAJABA EL TIRO DE GRACIA
Una mayor fortuna ha tenido el nuevo jefe del ejército. Dos llamadas
telefónicas sellaron la buena suerte del general Juan Emilio Cheyre, él
elegido por Lagos para suceder a Ricardo Izurieta en la Comandancia en
Jefe del Ejército. Un día después de haber recibido de manos de Izurieta
la quina de la que debía salir su sucesor, Lagos llamó a su ministro de
Defensa para ordenarle que debían resolver, según la nómina de Izurieta,
los ascensos a generales y los llamados a retiro. La medida era un gesto
de deferencia hacia Izurieta. Pero no sería el único. Poco después, el
teléfono de Fernández volvió a sonar. Era Lagos otra vez, para pedirle
que citara para esa misma tarde a Cheyre e Izurieta. La duda estaba
resuelta: Cheyre sería el nuevo comandante en jefe del Ejército.
¿Por qué decidió Lagos nombrar a Cheyre? Los voceros del oficialismo dan
razones que ocultan la realidad. Dicen que se trataba del miembro más
capacitado de un grupo de generales, destacada formación intelectual y
un carácter estrictamente profesional. Agregan que Cheyre fue uno de los
precursores de las modernizaciones en salud y educación dentro del
Ejército. Y, que al nombrarlo a él Lagos hacía gesto de gratitud hacia
Izurieta. El propio Lagos enfatizó tales razones: "Esta decisión
significa en lo esencial dos cosas. Primero, el reconocimiento a los
méritos militares e intelectuales del general Cheyre. Y también, un
reconocimiento de lo que el país y el Ejército le debe al general
Izurieta, ya que bajo su mando la institución inició un tremendo
esfuerzo de profesionalismo, modernización y eficiencia".
¿Era o no Cheyre el hombre indicado? ¿Los argumentos citados son las
razones reales de su nombramiento? Una respuesta a tales interrogantes
requiere recordar algunos hechos, que sí explican tal determinación.
Cheyre estuvo con Lagos en España. En efecto, el 30 de mayo de 1996, en
Madrid, se dieron cita en el Hotel Victoria Palace de El Escorial un
grupo de dirigentes del PS, asesores de Pinochet y oficiales de
Ejército. Todos participaban en un seminario organizado por la Fundación
Ortega y Gasset, denominado "Las FF.AA. y la transición a la democracia.
Los casos de España y Chile". El embajador Álvaro Briones (PS) y el
agregado militar en Madrid, Juan Emilio Cheyre, participaron en su
organización. Ambos asistieron a los debates donde se encontraron
personeros como el entonces ministro de Obras Públicas, Ricardo Lagos,
el asesor personal de Pinochet, Sergio Rillón, el ex embajador Hernán
Felipe Errázuriz, el hombre de confianza de El Vaticano, Fernando
Moreno, el senador PS Jaime Gazmuri y el ex ministro Enrique Correa
(PS). Todos estaban ahí para ”descongelar” relaciones. A los socialistas
les interesaba generar puentes de entendimiento con los militares. Así,
Escalona protagonizó una animada conversación con Cheyre y el entonces
coronel Carlos Molina Johnson. También se conversaba en los pasillos del
hotel con el director de la Academia de Guerra, Jaime García, y el
comandante del regimiento Maipo, coronel José Miguel Piuzzi. Esa cita
fue considerada como un hito clave por los socialistas, que dieron por
terminado el veto del Ejército a los políticos ”socialistas”. Quedaba
pendiente retribuir a Cheyre por su contribución.
Pero las andanzas de Cheyre no terminan ahí. Tuvo estrecha relación con
el equipo político de la dictadura. En 1998, Pinochet lo nombró
Intendente en la Tercera Región, antes del plebiscito. En esa época
Cheyre dirá: "El triunfo del Sí debiera ser una constante en todos los
sectores (...). (Una victoria del No) es una hipótesis no factible. Los
chilenos no somos locos". Pero, ése no es el único antecedente del nuevo
favorito de Lagos. Pese a los esfuerzos del gobierno, los mandos
militares y los tribunales de justicia para justificar los crímenes del
período dictatorial, existen pruebas que revelan la fría criminalidad de
los integrantes de la Caravana de la Muerte. Entre ellas, las
proporcionadas por el ex oficial de Ejército Pedro Rodríguez Bustos, en
declaración ante el magistrado Juan Guzmán (26.12.1999), que inculpan al
nuevo Comandante en Jefe del Ejército.
En su testimonio, Rodríguez dice que escuchó de dos de sus compañeros,
los subtenientes Guillermo Raby Arancibia y Julio Lafourcade, cómo el
grupo de oficiales que viajaba en el helicóptero Puma fusiló, por
órdenes del general (R) Sergio Arellano Stark a un grupo de 15 personas
que estaban detenidas en la cárcel de La Serena. En efecto, el arribo
del helicóptero en el cual viajaba el general Arellano junto a Pedro
Espinoza, Armando Fernández Larios, Marcelo Moren Brito, Sergio
Arredondo y el mayor Juan Chiminelli, se produjo a principios de octubre
de 1973. Rodríguez señala que Arellano se reunió con el comandante del
regimiento Arica de La Serena, Ariosto Lapostol Orrego y que "… Arellano
había ordenado revisar inmediatamente los procesos de los que, a su
juicio, eran los más pesados". Se obedeció su orden. El fiscal militar,
"un mayor de Carabineros de apellido Cazanga", entregó los antecedentes
a Arellano Stark. Este se reunió con el comandante Lapostol y los
integrantes de la Caravana y determinaron traer desde la cárcel de La
Serena a 15 presos políticos. "Así es como fueron trasladados desde la
cárcel hasta el sector de los boxes de vehículos livianos y otros a la
sección de inteligencia. Luego de eso fueron llevados al polígono de
tiro de pistola, ubicado en el faldeo del cerro, a los pies de la sala
de banda". En ese lugar, Arellano Stark citó a todos los oficiales del
regimiento, junto a los miembros de la comitiva. Estos últimos fueron
"quienes oficiaron como pelotón de fusilamiento, ejecutando a los quince
detenidos", asevera el ex oficial. "Sin embargo, Arellano Stark
inmediatamente ordenó a los oficiales del regimiento concurrir al lado
del ejecutado para descerrajarle un tiro de gracia si era necesario,
ante lo cual así ocurrió", insiste Rodríguez y, nombra a varios de los
oficiales que debieron dar el tiro de gracia, entre ellos Juan Emilio
Cheyre. Los cuerpos fueron trasladados en un camión del regimiento hasta
el cementerio municipal, donde fueron inhumados en la fosa común y
tapados con cal viva.
Desde el encuentro en El Escorial, Lagos y Cheyre continuaron con
carreras paralelas, pero con un objetivo común: llegar a los más altos
cargos en sus respectivos ámbitos. Lo han logrado. Una mutua
colaboración ha facilitado sus realizaciones personales. Los favores se
pagan con favores.
Fuente: Sergio Ramírez para el Equipo Nizkor
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